El legado artístico de los mayas

Los mayas desarrollaron un extraordinario arte escultórico y pictórico, íntimamente asociado a la arquitectura de los espacios donde se realizaba el culto religioso y se concentraban las actividades políticas.

Los edificios se construyeron de mampostería y fueron recubiertos con gruesas capas de estuco o con piedras pulidas.

La literatura de los mayas

Generalmente las construcciones se adaptaban a los puntos cardinales y a las trayectorias de los astros, y los sitios elegidos para levantar las ciudades presentaban características geográficas que para ellos poseían cualidades sagradas.

Los espacios ceremoniales, que por lo común se encontraban en el centro de las grandes urbes, fueron construidos como un microcosmos que simbolizaba los grandes espacios del universo: el cielo, la tierra y el inframundo.

Además de la arquitectura y la escultura, destacaron en la cerámica pintada y en múltiples objetos pequeños, como joyas de jade, adornos de hueso y concha, de pedernal y madera, y figurillas de barro.

En el arte plástico el hombre maya expresó su concepto de la belleza, la dignidad y la grandeza del ser humano, al que consideró como el eje del universo, el sustentador de los dioses y, por ello, el responsable de la existencia del cosmos.

En numerosas estelas, dinteles y lápidas de las grandes ciudades, el hombre se retrató en su condición de gobernante, centro y vértice de todo por decreto divino; se muestra en su condición de guerrero y conquistador, portando sus armas y humillando a los vencidos,; en su función de venerador de los dioses, realizando las ofrendas y cumpliendo con los ritos sagrados a través de ofrecer a los dioses su sangre y su semen.

Puede también verse a los hombres comunes en los distintos aspectos de su vida cotidiana, desempeñando diversas actividades; como en la cerámica y en las figurillas de barro de la Isla de Jaina.

Rostros humanos, retratos de hombres concretos, alternan con imágenes de los seres sagrados y con numerosos símbolos en basamentos de templos y otras construcciones.

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Y en todas las imágenes los mayas lograron una gran expresividad y dinamismo, una extraordinaria vitalidad y una incomparable belleza. Los rostros esculpidos expresan espiritualidad, vida interior y armonía con el mundo; los cuerpos adoptan formas y movimientos naturales y hay un cuidadoso manejo de las manos y los pies, que también son altamente expresivos.

Una particularidad del arte maya es la gran variedad de estilos, que responden a la autonomía política de las ciudades-estado. Así como no hubo nunca una centralización política, tampoco hubo un arte oficial uniforme, sino una gran libertad creadora, incluso en una misma ciudad.

Sin embargo, hay algunas peculiaridades, tanto arquitectónicas como escultóricas y temáticas, que permiten hablar de «arte maya» y que lo diferencian del de los otros pueblos mesoamericanos.

Desarrollaron diversos estilos en arquitectura, pintura, escultura y demás manifestaciones artísticas en las que desplegaron un alto grado de calidad técnica y la labor de los artistas estivo íntimamente relacionado con las características sociales, culturales y políticas de su entorno.

Los grandes conjuntos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos eran escenarios para toda actividad ritual y cortesana, la cual supuso el uso de artículos lujosamente elaborados, como los vestidos, los adornos personales y otros de uso ritual.

En buena medida, el arte maya fue creciendo en interés y calidad desde el periodo Preclásico; sin embargo fue en el Clásico cuando se alcanzaron los niveles más altos de elaboración artística, tanto en las artes monumentales como en los objetos de uso cotidiano.


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